

A partir de una ficción "un gerente que olvidó dónde dejó la llave del auto que regalaba Toledo y sólo recordaba que pudo haberla dejado en cuatro lugares posibles", el cliente debía averiguar, siguiendo pistas semanales en diferentes medios, en que lugar había olvidado la llave.
Comprando tres productos adheridos, obtenían un cupón para participar, marcaban el lugar elegido y lo depositaban en la urna correspondiente. En cada sucursal había cuatro urnas.
Siguiendo la historia, cada semana se eliminaba un lugar en el que no estaba la llave, quedando fuera del juego. Y entre quienes no acertaban, se sorteaban importantes órdenes de compra.
Los sorteos se realizaban en micros de TV en el prime time de canal más visto de la zona.


