Parecía un simple cartel, colocado en una parada de colectivos en Berlín, que mostraba una pareja supuestamente feliz. Pero eso sólo pasaba cuando el cartel era observado (de frente). Cuando las personas no presentaban atención, el aviso se convertía en una escena de violencia de género. Idea que fue posible gracias a la utilización de una cámara y software de seguimiento facial. Se trata de una campaña de Amnistía Internacional con el lema "Esto es lo que ocurre cuando nadie mira". El sensor contabiliza incluso las miradas que se dirigen al cartel, lo que permite comprobar la eficacia de la campaña. La premiada tecnología fue desarrollada por la empresa especializada en soluciones de videoanálisis en 3D Vis-à-pix. La tecnología ha mejorado desde entonces: los nuevos carteles pueden incluso identificar el sexo de los espectadores para apuntar a públicos específicos.

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